jueves, septiembre 08, 2011

Pretención.

Los que pueden actúan, y los que no pueden, y sufren por ello, escriben. [William Faulkner]




Pasarás cada una de tus noches viendo a las sábanas, deseando encontrarme ahí.
La voz de tu garganta reventará tus huesos en un grito sordo y seco.
Y no serán de mi autoría los jadeos de tu espíritu aún convulso.
Escucharás mi nombre en cada sucia ciudad y le fingirás amnesia a cada una de tus citas para no encontrar mi rostro en cada mujer.
Huirás de tu cuerpo y ahí mirando de lejos, contemplarás la cama con olor a usado.
Pensarás en mis manos y te preguntarás ¿en qué cuerpo estarán?...


Todos tenemos enemigos, todos hemos apostado nuestros cuerpos, todos soñamos sueños del tamaño del mundo, y todos mentimos.
Mi abuela siempre me decía que persiguiera todo aquello que me hiciera feliz y yo no entendía por qué las personas dejan de luchar por aquello que desean hasta que a punta de lecciones, comprendí que se trata de mera condescendencia y sumisión a lo no-posible.
Tengo un romance de novela.
Tengo ideas descabelladas de romper las horas para poder caminar de mi puerta a su puerta, para después soltar una fuerte carcajada y burlarme de cada sueño que soñé buscando soñarlo menos.
Siento frío y espasmos, dolor y coraje, miedo y ruina.
Escucho voces, todas diferentes pero con el mismo tono estúpido de negación. "¡No, no, no!".
Y esa voz deseando control donde ya no hay.
Y esa voz tratando de parar lo que ya no se puede.
Y entonces todas estas ganas de quererlo para mí, se elevan en potencia.
Y las voces de mierda, todo lo puro lo vuelven sucio.
Y me enfrento al peor de todos los miedos. Perderlo.
Y de nuevo me elevo para después romperme en diez mil pedazos.
Soy algo parecido a una mala actriz que puesta en escena se convierte en un payaso que no para de llorar.
Y creo que no puedo esperar, tal vez ni siquiera debo.
Entonces la actriz se vuelve nómada porque justo ayer vio la silueta que tanto anhelaba, caminar hasta desvanecerse.
Controlar mis sueños no me ha funcionado. Me enveneno con lo que pueda y siendo capaz aún de controlar el parpadeo de mis ojos, distingo todavía el rojo del semáforo y me detengo. Te dejo ir.

...Y el mismo ejercicio repetirás con mis labios hasta que tu cerebro se enferme y tu carne se deshaga.
A bocanadas bastas me exiliarás primero de tu cuarto. Después yo me iré por la puerta trasera y me haré como polvo.
Y fumarás demasiado.
Y beberás hasta ahogarte.
Mientras yo le entregaré tus recuerdos al fuego y venderé mi alma al mejor postor que se conforme con mis sobras.
Porque no tengo más nada.

2 comentarios:

  1. Hermoso. Sólo eso.-

    ResponderEliminar
  2. Te fuiste y no volviste... Me gusta la auto-esploración que estás haciendo en tus cosas..
    Reflejan experiencias nuevas, reflejan vieja vida que agrega cosas nuevas...
    Me gustó muchísimo...
    Te fuiste y no volviste...
    Eso me gustó....

    No pude evitar leerlo una y otra vez...
    Sacuda el alma y las ideas...
    Felicidades

    ResponderEliminar

Páginas vistas en total